Son las 2:40 de la madrugada, y el enfermo tiene uno de esos ataques insomnes que le aquejan noche sí, noche también. Su diálogo cansado y perdido se opone a todas nuestras proposiciones de ir a dormir. Sinceramente, no entiendo ni una palabra de lo que dice. Tampoco muestran nada sus ojos, nada más que vacío, o algo parecido a la insensibilidad. Nada de lo que dice tiene sentido. Nada de lo que le digo yo, tampoco. Hablamos, pero no nos entendemos. Y así podríamos seguir toda la vida, hasta la muerte, oyendo sin escuchar, mirando sin ver, gritándole a ese eco sordo que es su mente, su mente, el gran misterio de la humanidad.
sábado, 25 de abril de 2009
miércoles, 1 de abril de 2009
Me lo dijo mi tía, y cada vez se me hace más evidente que está en lo cierto: el ser humano es malo por naturaleza. Y lo afirmó contundente, basándose en un caso muy cercano que lleva marcando nuestro día a día desde hace ya algunos años.
Él está enfermo. Ya no sabe nada, ni quiénes somos, ni siquiera es realmente consciente de quién es él, a pesar de que nosotros intentamos recordárselo continuamente, él se empeña en olvidarlo una y otra vez.
Ya no hay lazos de parentesco.
Ya no hay futuro, ni presente. La endeble base de su recuerdo está compuesta por los momentos que ya todos han olvidado, pero que en su memoria translúcida están grabados a fuego.
No hay costumbres, no hay moral, no hay normas sociales.
Y es entonces cuando uno se vuelve un desconocido.
Él está enfermo. Ya no sabe nada, ni quiénes somos, ni siquiera es realmente consciente de quién es él, a pesar de que nosotros intentamos recordárselo continuamente, él se empeña en olvidarlo una y otra vez.
Ya no hay lazos de parentesco.
Ya no hay futuro, ni presente. La endeble base de su recuerdo está compuesta por los momentos que ya todos han olvidado, pero que en su memoria translúcida están grabados a fuego.
No hay costumbres, no hay moral, no hay normas sociales.
Y es entonces cuando uno se vuelve un desconocido.
lunes, 30 de marzo de 2009
Comedia sin título, ese fue el nombre que le dio Lorca a una de sus obras teatrales más vanguardistas. Puede que, como es mi caso, en ese momento estuviera poco inspirado a la hora de ponerle un nombre a su obra, un buen nombre representativo y atrayente para el público. Quizá, por otra parte, no buscara realmente un título y decidió denominarla así adrede, al fin y al cabo un título, por muy sugerente que resulte, suele ser demasiado sintético como para ser la carta de presentación de todo lo que encierra tras de sí. O es posible que la palabra "comedia" en sí portara todo el significado que Lorca quería ofrecernos de su obra, sin ser necesarios otros ornamentos. Y no es mala decisión, ni para él ni para mí. Una comedia, eso es lo que vivimos, a pesar de que muchos se empeñen en hacer de nuestra vida lo contrario llenándola de palabras grises. Humor es lo que nos falta, risa, ilusión, para no dejarnos caer en el pozo negro desde el que nos llegan invitaciones por todas partes. Si quieren aterrarnos, reducirnos, oprimirnos, silenciarnos... al menos actuemos con los mejores instrumentos que nos han sido otorgados, cuerpo y mente juntos para hacer por todos los medios que no se olviden de que existimos. Interpretar nuestra propia obra, seamos los protagonistas. Untemos el dedo en las acuarelas, es hora de pintar, de cantar, de bailar, de hacer todo aquello que por mucho que intenten quitarnos, siempre será nuestro. Riamos, riamos vida. Como dijo Chaplin, a fin de cuentas, todo es un chiste.
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